viernes, 11 de febrero de 2011

Algunas ideas para esconder dinero en casa

Cómo engañar a los amigos de lo ajeno
Normalmente, todos tenemos nuestro dinero en el banco, que es donde más seguro está. Pero, a veces, por tener que hacer un pago al día siguiente, porque no nos ha dado tiempo a llevarlo o por otros motivos, nos vemos obligados a guardarlo en casa durante unos días.
En esas circunstancias, salvo que tengamos una buena caja fuerte anclada a la pared donde albergarlo, podemos perder una cantidad importante de dinero si entran a robar en nuestro domicilio. Para evitarlo, brindamos algunas ideas acerca de dónde esconderlo que pueden despistar a los amigos de lo ajeno.
A veces, nos vemos obligados a tener dinero en casa
La mejor opción, en estos casos, es dejar un señuelo en un lugar previsible, es decir, una cantidad pequeña de efectivo en un sitio fácil de encontrar –un cajón o un armario, por ejemplo-. De este modo, el ladrón puede pensar que ya ha encontrado todo lo que tenemos y dejar de buscar, marchándose a otra casa donde pueda obtener mejor botín. Para lograr despistarlos, es importante que la cantidad que dejemos esté en concordancia con nuestra vivienda. Por ejemplo, si ésta pertenece a un estatus alto, no procede dejar veinte euros.
En lo referente al resto de efectivo, hay una serie de lugares donde los ladrones no acostumbran a buscar ya que no es habitual que en ellos se halle dinero y tampoco andan sobrados de tiempo.
En primer término, un buen sitio es pegarlo con cinta adhesiva en la parte inferior externa de un cajón o, fijado del mismo modo, en el suelo de un armario por la parte de abajo. También dentro de un libro colocado en nuestra biblioteca. De hecho, algunas mueblerías venden libros huecos para ello.
En segundo lugar, otro buen escondite es un recipiente o lata preparado para tal fin. Una vez limpiada, se mete el dinero dentro y se coloca en una estantería junto a otros envases del mismo producto.
Más originales resultan –en tercer lugar- otros escondites. Por ejemplo, si tenemos un rollo de papel de cocina, en el interior del cilindro en torno al que éste viene adherido o en una bolsa de plástico que situaremos bajo la de basura que estemos utilizando.
Pero, de todos modos, siempre debemos tener en cuenta que estos trucos sirven en caso de que seamos asaltados por ladrones no violentos. Si se trata de profesionales que no dudan en agredirnos, lo mejor es darles el dinero y que se vayan. Es más importante nuestra salud que todo el dinero del mundo.