viernes, 11 de febrero de 2011

Cómo evitar estafas por correo electrónico

Desgraciadamente, los ladrones acostumbran a evolucionar más rápido aún que la técnica. Cuando se produce un adelanto en ésta, ya están ellos preparados para aprovecharse de sus usuarios e Internet no iba a ser una excepción.
De hecho, en los últimos tiempos están proliferando las estafas a través del correo electrónico conocidas como ‘phishing’. Desde una dirección aparentemente sería como la de nuestro banco o cualquier otra entidad de la que somos clientes, se nos piden una serie de datos o claves con los que, una vez los hemos facilitado, podrán acceder a nuestras cuentas o utilizar nuestro número de identidad.
Un ejemplo típico de phishing
El primer y más importante consejo para evitarlas es no dar nunca nuestros datos por correo electrónico. Pero, además, hay una serie de peculiaridades mediante las que podemos detectar que se trata de un fraude.
En primer lugar, debemos fijarnos bien en la dirección desde la que se nos envía el mensaje. Generalmente, si se trata de un banco, al leerla podemos apreciar que aparece el nombre de éste pero también que existe una pequeña diferencia entre la dirección habitual de la entidad y la que nos solicita los datos. Por ejemplo, un punto intercalado entre las letras del nombre o algo similar.
En segundo término, cuando recibimos un mensaje de este tipo acostumbra a ser de la máxima urgencia, con objeto de que no nos paremos a comprobarlo y respondamos de inmediato. Si nuestro banco necesita hablar con nosotros por algún motivo urgente, lo normal es que nos llame por teléfono, no que nos envíe un mensaje y espere tranquilamente a que le contestemos.
En tercer lugar, este tipo de correos van dirigidos de modo genérico, es decir, nunca se dirigen a nosotros por nuestro nombre, sino que utilizan coletillas del tipo ‘estimado señor’ o ‘estimado cliente’. El banco  conoce perfectamente como nos llamamos y lo lógico es que, al ponerse en contacto con nosotros, utilice ese dato.
Por último y en cuarto lugar, a veces los mensajes de robo de identidad o ‘phishing’ traen enlaces a otras direcciones que suelen ser sitios web específicamente preparados para robar datos de nuestro ordenador. Es este un tipo de estafa más sofisticada pero, en caso de duda, nunca debemos pinchar en esos enlaces, ya que sólo con acceder a ellos estamos proporcionando acceso a nuestro aparato.
En cualquier caso, si creemos que accidentalmente hemos caído en una estafa de este tipo, inmediatamente debemos contactar con nuestro banco para advertirles del fraude y que tomen las medidas oportunas. De lo contrario, podemos encontrarnos con nuestra cuenta vacía.