domingo, 15 de mayo de 2011

¿Qué debes hacer si sigue bajando el precio de tu vivienda? «Considérate más pobre»

Desde el estallido de la burbuja, el importe de los inmuebles ha caído un 19,8%. Los expertos recomiendan asumir las pérdidas y rebajar el importe de los pisos en venta.


Después de 15 años de subidas ininterrumpidas, en los que la vivienda se revalorizó un 209,8% (desde los 57.600 euros que costaba en 1993 hasta los 120.900 euros que alcanzó en junio de 2007), se suponía que el estallido de la burbuja iba a venir acompañado de un descenso contundente de los precios. La Sociedad de Tasación asegura que el importe ha caído un 19,8% en los últimos cuatro años. De momento, la tendencia no parece haberse agotado: el pasado mes de abril, los inmuebles se abarataron otro 4,4%, siete décimas más que en marzo (3,7%).
¿Suficiente? La valoración resulta tan imprecisa y variada como los intereses de quien responda. Para los que se disponen a comprar un inmueble, se trata, claramente, de una buena noticia; para los que presenciaron desde la barrera la euforia inversora de aquellos años, una reacción lógica, e incluso tibia, por parte del mercado. Promotoras e instituciones, por el contrario, dan su palabra desde hace meses de que en algunas zonas del país ya se ha tocado fondo y anticipan leves subidas en un futuro no muy lejano.
En el caso de muchos propietarios, la duda es qué les supone económicamente ese rosario de estadísticas y porcentajes y, sobre todo, cómo les afecta si se han propuesto vender una vivienda.
Yeso en los bolsillos
El efecto inmediato y más claro en un país en el que el «ladrillo» se consideraba, tradicionalmente, una inversión es la pérdida de riqueza por parte de los propietarios. «Lo que está ocurriendo ahora es que los dueños que han comprado vivienda en los años en los que se vendía la vivienda más cara, aproximadamente desde 2006, ven mermado su patrimonio y su ahorro», explica Ileana Izverniceanu, portavoz de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).
La ecuación, además, se complica si la deuda que se contrajo para adquirir el inmueble supera su valor real. «Obviamente hemos pagado un sobreprecio. Y no digamos si ese activo se adquirió, como era habitual en España durante las últimas décadas, hipotecándose. En ese caso, el balance del patrimonio de una familia puede ser negativo, porque aunque el valor del activo cae un 20% o un 30%, las deudas no retroceden», señala Juan Ramón Rallo, director del observatorio de coyuntura económica del Instituto Juan de Mariana.
Estoicos del ladrillo
Rallo recomienda a los que traten de vender un inmueble que no sostengan los precios de forma artificial. Cuanto más tarde se venda un piso (independientemente del descuento de precios que se aplique), peor. «Ya desde 2007 o 2008 quien estuviera interesado en desprenderse de un inmueble debería haberlo vendido con descuento en cuanto le surgiera la ocasión. Porque cuando las entidades financieras descarguen todo el “stock” que tienen, decisión que tarde o temprano deberán tomar, las caídas serán mucho más pronunciadas que las actuales».
Es decir, el remedio está en reconocer que «solo éramos más ricos sobre el papel» de un contrato cuyo único aval real se ha depreciado. «La solución es considerarse más pobre. Reconocer que lo otro era una burbuja que no nos volvía más ricos. Reconocer que las trampas al solitario que nos hacíamos eran eso, trampas. Asumiéndolo ya podremos empezar a movernos para vender viviendas con pérdidas».
Izverniceanu también coincide en este punto: «Se deberán bajar los precios si lo que se desea es vender rápidamente; la situación no va a mejorar a corto ni medio plazo».
Menor consumo
Un recorte del precio de la vivienda se podría traducir en un menor consumo y, para compensar la pérdida de riqueza, un aumento del esfuerzo de ahorro (aunque en una concepción amplia de este término se podría también incluir la vivienda adquirida como parte del ahorro familiar y, por tanto, este también descendería). Por su parte, las empresas perderían capacidad de financiación, ya que muchas veces los inmuebles se emplean como garantía para solicitar crédito.
Para la OCU, sin embargo, en España llueve sobre mojado: una nueva sacudida sería indistinguible entre la tormenta de cifras de paro y recortes sociales. «La caída del consumo interno y el aumento del ahorro se produce en España por las dificultades económicas que atraviesan miles de familias por pérdida de empleo, rebajas de salario, congelación, aumento de impuestos y de IPC», indica Izverniceanu.