jueves, 20 de diciembre de 2012

¿Que es? y ¿Por qué se forma la niebla?.

La niebla son nubes bajas, situadas a ras de suelo. Son diminutas gotas de agua suspendidas en el aire condensadas tras entrar en contacto súbitamente con una superficie o una corriente de aire fría. Para formar las gotas el vapor de agua se condensa sobre pequeñas partículas sólidas. Por ejemplo, en la sal si la niebla se produce cerca del mar o en las partículas en suspensión como motas de polvo o hollín si se produce en una ciudad.
Formación de la niebla.
Las diversas causas por las que se produce el enfriamiento hasta formarse la niebla son las siguientes:
1) Radiación         
2) Advección
3) Subida de las temperaturas
Radiación:
El suelo al enfriarse durante la noche, sobre todo en las de cielo despejado durante los meses de invierno,  hace que se vaya enfriando también el aire que está junto a él. Si esa capa de aire se encuentra muy húmeda llegará a formarse la niebla. El espesor de la niebla depende de la agitación del aire. Si se encuentra inmóvil la condensación solo se producirá en la zona más próxima al suelo, en cuyo caso únicamente se formará rocío o, si acaso, niebla de uno o dos metros de espesor.
Es preciso algo de turbulencia, aunque muy ligera, para que el enfriamiento se propague a un espesor mayor y, en consecuencia, también lo haga la niebla. El viento que favorece óptimamente la formación de la niebla está en torno a los 10 km/h. Una mayor velocidad tiende a disiparla.
Estas nieblas por radiación nocturna son las que afectan a las extensas llanuras de nuestras mesetas y son más densas y persistentes, por la humedad existente, en las proximidades de los ríos.

Advección:
Se llama advección a la afluencia, es decir a la llegada del aire que se va trasladando horizontalmente de un lugar a otro. Cuando el aire cálido y húmedo se va deslizando sobre una superficie fría, su temperatura va descendiendo y puede llegar a hacerlo lo suficiente como para que comience a formarse la niebla.
Este tipo de niebla se forma muchas veces en el mar cuando el aire se desplaza desde aguas cálidas hacia aguas más frías. A diferencia de las nieblas por radiación, que son típicas del invierno, estas son mucho más frecuentes en primavera y comienzos del verano.  
Subida a lo largo de una pendiente:
Si una masa de aire sube por una pendiente con suficiente humedad llegará a un determinado nivel en el que comenzará a formarse niebla que irá extendiéndose por la pendiente hacia arriba. En este caso sí podrá decirse en un momento determinado, si uno se  encuentra en la montaña que se ve envuelto por este meteoro.
A veces concurren varias causas para la formación de la niebla, pero las principales son las citadas. 

Los mecanismos de formación de la niebla dependen de la región geográfica y de las condiciones ambientales. El tipo de niebla más común en los países de clima templado, como España, suele formarse en otoño por la noche cuando el cielo está despejado o muy poco cubierto. En esas condiciones la superficie de la Tierra se enfría (pierde calor que no queda retenido porque no hay nubes) y el agua presente en el aire más cálido cercano al suelo se condensa. A medida que avanza la mañana, los rayos de sol calientan la superficie del suelo y la niebla se disipa.
La niebla también es muy frecuente en los lagos o el mar, sobre todo en otoño.
También es muy frecuente la niebla en los lagos o el mar, sobre todo en otoño, cuando el agua de las superficie aún mantiene el calor del verano. Sobre este agua se desliza una masa de aire más frío, que condensa el vapor de agua presente en la zona y forma la niebla.
Otras veces se desliza una masa de aire húmedo y cálido sobre una superficie de mar fría y condensa. Es común en las aguas del Atlántico y el Cantábrico durante los meses de verano. Es el mismo efecto que se produce cuando exhalamos aire en un entorno frío.
La típica niebla de los valles se forma porque el aire frío de la cima de las montañas adyacentes baja hasta el fondo del valle y condensa la humedad. Los densísimos bancos de niebla de los puertos de montaña se producen porque el aire húmedo asciende por la ladera de la montaña hasta enfriarse y condensar.
Son muchos los tipos de niebla y variados los entornos en los que se forma, pero siempre provocan ese efecto onírico y romántico que solo los fenómenos naturales son capaces de fabricar.