domingo, 3 de febrero de 2013

Atari, muerte y resurrección

La histórica marca de consolas vive una nueva crisis de supervivencia, una más entre sus intentos por mantenerse con vida en los últimos 30 años.
La histórica marca de consolas Atari vive una nueva crisis de supervivencia, una más entre sus intentos por mantenerse con vida en los últimos 30 años. La primera compañía con éxito comercial en el mercado de los videojuegos, autora de clásicos como «Pong» o «Asteroids», resiste ahora con apenas una cuarentena de empleados con modestos juegos para dispositivos móviles después de años de falsos comienzos y problemas financieros.

Atari se ha declarado esta semana en bancarrota. La intención de la firma no es desaparecer, sino desligarse de su actual (e insolvente) propietaria francesa para buscar un comprador. La francesa Infogrames compró Atari en 2008, cambió su nombre a Atari S.A., pero no ha tenido el rendimiento esperado. En los últimos cuatro años, la francesa ha pasado de valer 11 euros por acción a menos de uno. Según datos de «Los Angeles Times», sin embargo, la sección de Atari original, la de EE.UU, es rentable y ha obtenido tres millones de dólares de beneficios en el último año; unos datos que han motivado su intención de desligarse de la compañía francesa y buscar camino en solitario.
Atari es una marca mítica, la primera compañía de consolas domésticas con éxito comercial. Los videojuegos eran en los sesenta un coto privado de las universidades debido al elevado coste entonces de la tecnología necesaria para jugar.
La historia de la firma es pionera entre los grandes éxitos de jóvenes ingenieros metidos a empresarios. Nolan Bushnell era un aficionado del «Spacewar!», la sensación en las universidades técnicas de EE.UU. El joven estudiante de la Universidad de Utah decidió sacar rendimiento comercial al producto junto a su socio Ted Dabney y juntos fundaron Atari en 1972. Primero crearon una máquina recreativa, la «Computer Space», pero la dificultad de su manejo y su coste propició su fracaso. Aprendieron de los errores, simplificaron la jugabilidad al máximo con juegos fáciles, consiguieron una rápida aceptación y pasaron de inmediato a formar parte de la cultura pop. En una entrevista a la revista «Time», con motivo del 40 aniversario de la fundación de Atari, Bushnell presumía de que en sus consolas ya se recogían todos los tipos de videojuegos de la actualidad, desde arcade a deportes o carreras.
Pionera en los videojuegos.
Atari no creó la primera consola de videojuegos doméstica (fue la Magnavox Oddysey, en 1972), pero sí consiguió el primer gran éxito comercial, en primer lugar con la Atari Pong (1975). Su máquina Atari 2600 (1977) colocó 42 millones de unidades. La financiación de Atari, sin embargo, fue (y sigue siendo) su gran problema. Para continuar con su expansión, decidió venderse a Warner, la primera de sus sucesivas propietarias. A pesar de su fuerte tirón inicial, las ventas dejaron de colmar las expectativas, y no superó la crisis de los videojuegos de 1984, con la competencia de numerosas imitaciones de menor calidad, y con algunos sonoros fracasos como el videojuego de la película «E.T.».
La compañía se mantuvo, no obstante, a la vanguardia en la industria de los videojuegos, pero sin salida en el mercado. La consola portátil Atari Lynx (1989) ya era a color frente a la Game Boy de Nintendo, surgida solo unos meses antes; pero no consiguió competir contra la abrumadora expansión de la japonesa. Su última máquina, la Atari Jaguar (1993), de 64 bits, apareció cuando el mercado estaba dominado todavía por la Sega Mega Drive o la Supernintendo (16 bits), un año antes de la Sony PlayStation (32 bits) y tres años antes de un equivalente en potencia como la Nintendo 64. Todas tuvieron un enorme éxito menos la Jaguar. Atari tiró entonces la toalla en el sector de las consolas.

Juegos «on line» y aplicaciones
La firma recortó gastos progresivamente, dejó de distribuir videojuegos y de crear otros nuevos de alto coste de producción. Desde entonces se ha centrado en distribuir sus catálogo de clásicos a través de internet y, desde 2011, en forma de aplicaciones para dispositivos móviles como el «Atari Greatest Hits». Los críticos les acusan de falta de innovación y de vivir de las rentas del pasado. De hecho, el 17% de su negocio está en la explotación de su famoso logotipo.
Las dudas están ahora en quién será el comprador y qué pretende conseguir de Atari. Los analistas apuntan a que la compañía logrará mantenerse en parte como reliquia del pasado con reediciones con retoques de su catálogo clásico para explotar el aire «retro». Sin embargo, tampoco faltan optimistas que creen que un gran inversor podría estar dispuesto a obtener un gran rendimiento de una marca tan conocida.

fuente:abc