sábado, 3 de agosto de 2013

Igual que los humanos, los delfines también se llaman por su nombre.

Los científicos han hallado nuevas pruebas de que los delfines se llaman entre ellos por su propio nombre, según la investigación de un equipo de la Universidad escocesa de Saint Andrews de la que ha informado la BBC.
Los mamíferos marinos usan un silbido único para identificarse entre sí y responden cuando escuchan ese sonido determinado, tal como explica el estudio publicado en la revista especializada Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
Los delfines "viven en un entorno en tres dimensiones en alta mar, sin ningún tipo de puntos de referencia y tienen que permanecer juntos como grupo", ha manifestado el doctor Vincent Janik, de la Unidad de Investigación de Mamíferos Marinos de la Universidad escocesa. "Estos animales viven en un entorno en el que necesitan un sistema muy eficaz para mantenerse en contacto", ha añadido.

Mucho más que silbidos.
Investigaciones anteriores habían descubierto que los delfines utilizan silbidos concretos y que los miembros de los mismos grupos son capaces de aprender y copiar sonidos inusuales, aunque ésta es la primera vez que se ha estudiado su respuesta ante su propio nombre.
Investigaciones anteriores habían descubierto que los delfines utilizan silbidos concretos y que los miembros de los mismos grupos son capaces de aprender y copiar sonidos inusuales, aunque ésta es la primera vez que se ha estudiado su respuesta ante su nombre
Para llevar a cabo la investigación, los científicos utilizaron un grupo de delfines nariz de botella y grabaron el sonido con el que se identificaba a cada uno de ellos antes de colocar altavoces bajo el agua para que los animales los escucharan.
"Utilizamos silbidos usados como nombre entre animales del grupo, así como otros silbidos también de ellos, además de otros silbidos-nombre de animales que no habían visto en su vida", ha explicado el doctor Janik.
Los cetáceos sólo respondieron a su silbido, repitiéndolo, lo que a juicio de los investigadores supone la misma actitud de los humanos: cuando oyen su nombre, ellos responden.
Pura supervivencia.
Según Janik, esta habilidad probablemente surgió para ayudar a los animales a que se mantuvieran en un grupo en su gran hábitat submarino. "La mayoría de las veces no pueden verse entre sí y en el agua no no pueden usar el olfato, que es un sentido muy importante para el reconocimiento de los mamíferos, y además no permanecen en un solo lugar, por lo que no tienen nidos o madrigueras a los que volver", explica.
Los investigadores creen que es la primera vez que han podido constatar algo así en un animal, aunque hay estudios que sugieren que algunas especies de loros pueden utilizar sonidos para nombrar a otros en su grupo.
Fuente: http://www.elconfidencial.com/tecnologia/