miércoles, 11 de septiembre de 2013

Productos para ahorrar energía…¿o quizás no?

Anunciados en Internet y en las famosas ‘teletiendas’, los ahorradores de energía inundan el mercado ofreciendo a sus potenciales compradores la posibilidad de bajar de un 10% a un 30% la factura eléctrica. Con las subidas que estamos sufriendo, y las que están por llegar, resulta un reclamo publicitario muy atractivo, pero la pregunta que sale a flote es: ¿Cumplen lo que prometen estos artefactos? ¿Cómo funcionan?
Están por todas partes: páginas Web y tiendas on-line creadas con el único fin de comercializarlo, en canales Youtube y en las famosas ‘teletiendas‘, entre otros, y su precio oscila entre los 17,50€ y los 50€. Entre las bondades más relevantes que ofrece este aparato encontramos:
Ahorra energía
Mejora el factor de potencia
Protege los electrodomésticos contra picos de tensión
Estabiliza el consumo
Ahorra dinero
¿Cómo funciona?
Su sorprendente simplicidad deja al instante claro su funcionamiento:
El componente principal no es, ni más ni menos, que un condensador tipo motor montado en paralelo, utilizado como supresor de picos para arranque de motores. No es el único componente que se suele utilizar en estos casos; por ejemplo, también se utilizan conmutadores de conexión estrella-triangulo en cuadro eléctrico, y el condensador va dimensionado según el motor que vamos a maniobrar. El capacitor lo fabrica la marca CHIRX .Los componentes que se encuentran en el circuito impreso no tienen mucha más utilidad que hacer que los 2 LEDs verdes que hay en la carcasa brillen, indispensables para dar la impresión de un funcionamiento complejo y que el ESB hace algo en realidad. Un condensador electrolítico, un puente rectificador de diodos de onda completa, condensadores de polietileno, resistencias… no son más que componentes típicos utilizados para suministrar corriente continua constante a un LED.
1. Ahorra energía. FALSO.
En ningún caso el ESB consigue una disminución en kW/h. De hecho, lo aumenta con su propio consumo.

2. Mejora el factor de potencia. FALSO.
El factor de potencia (de aquí en adelante PF) es la relación entre la potencia activa P y la potencia aparente S, también conocido en algunos círculos como Cos. El resultado de la suma geométrica entre P y S es conocida como ‘Potencia reactiva Q’. Es aquí donde el ESB asegura actuar, alterando el valor del factor de potencia, asegura conseguir un Cos más próximo a 1, reduciendo el valor de Q.



‘Q’ puede originarse en una carga inductiva o capacitiva, o simplificado, puede ser negativa o positiva. Las cargas inductivas más comunes como son motores, bobinas, hornos de arco y balastros, suelen generar problemas de calidad eléctrica cuando provocan un desfase muy elevado entre la tensión y la corriente de suministro. Para solucionar ese problema, la industria emplea baterías de condensadores, que no son más que cargas capacitivas que se oponen a las inductivas compensándolas, reduciendo así el valor de la energía reactiva, haciendo que el ángulo ϕ sea mucho más agudo, y su coseno se acerque a 1. Las baterías de condensadores pueden llegar a ser muy complejas, contando con instrumentos de lectura, diagnóstico y maniobra para controlar que la capacidad de la batería sea siempre la correcta y así poder mantener las cargas correctamente compensadas. En ningún caso se trata de un simple condensador, ya que las cargas siempre varían según la actividad que se desarrolle en ese momento.
El método de trabajo del ESB, simplemente, es poner una capacidad de 6.0uF en todo momento sin ninguna otra consideración. Si resulta que casualmente nuestro factor de potencia es 0.65, al poner el ESB el PF pasará a ser ideal, pero tal condición variará tan pronto como apaguemos algún aparato o encendamos otro. Si nuestras cargas son apropiadas y conectamos el ESB a red, se producirá el efecto contrario, que el PF empeorará tal y como vimos en el video con el tubo de LED o la carga resistiva halógena. En resumen, el ESB no funciona porque mete a piñón fijo una carga capacitiva sin consideraciones de la carga inductiva que tengamos.


3. Protege los electrodomésticos contra picos. FALSO.
Salvo la limitada capacidad que pueda tener el condensador para absorber picos, el ESB no cuenta con ningún elemento de protección, filtro o interrupción. No hay fusible, varistores, filtros, supresores y, ni siquiera, lleva conexión a tierra.

4. Estabiliza el consumo. FALSO.
Al margen de la ambigüedad de la afirmación, como ya hemos, dicho el ESB no cuenta con elementos suficientes para llevar a cabo ninguna función de las mencionadas. Los estabilizadores de consumo más habituales en el mercado son los Sistemas de alimentación ininterrumpida SAI, que entre muchos otros componentes, necesitan baterías para funcionar correctamente.

5. Ahorra dinero. FALSO.
El ESB no cumple con ninguna de las funciones para las que se vende, y aun en el caso de que las cumpliera, tenemos que tener en cuenta ciertas particularidades del negocio de la electricidad en España. Los contadores de potencia reactiva solo resultan rentables en industria, donde el volumen de consumo y el tipo de cargas que se utilizan (motores, hornos de arco, grandes superficies con fluorescencia) demandan un sistema para controlar que las empresas regulen su calidad eléctrica aguas debajo de su contador.
Es un hecho muy sencillo de verificar que en al ámbito residencial no se cobra ninguna penalización por consumo de reactiva, solo tiene que leer su última factura de suministro eléctrico y verificar como no se hace ninguna referencia a la reactiva. Es evidente que ninguna compañía nos puede cobrar por un concepto variable (como lo es el consumo de reactiva) sin cuantificarlo y especificarlo en nuestra factura. Para industria según la tarifa necesaria y el tipo de cargas puede hacerse necesario, pero como ya hemos dicho más arriba se necesitan sistemas más complejos y más costosos que un artilugio que se vende en unas webs a 50€ y en otras a 3 USD.
Más a fondo: Distorsión armónica (THD)
Un criterio más que muy poca gente tiene en cuenta, pero que sin duda no carece de importancia, es la distorsión armónica.
Según normativa IEC 61000-2-2, un elemento eléctrico clase C, como lo es un tubo de LED, debe tener un porcentaje de armónicos de tercer orden no superior al producto resultante de su factor de potencia y 30.
La lectura de calidad eléctrica de nuestro tubo led con referencia TUT820SKS150, arroja el siguiente resultado:



Tras conectar el ESB, los resultados cambian drásticamente, situándose de la siguiente manera


En conclusión: al conectar el ahorrador, en realidad se está deteriorando la calidad eléctrica de nuestra instalación. Los resultados se aprecian menor en la siguiente tabla: