jueves, 14 de noviembre de 2013

De cómo Spielberg se hizo millonario por una apuesta con George Lucas

Lo llaman el Rey Midas por la recaudación millonaria de sus películas, pero Steven Spielberg también tiene ojo para las apuestas. En 1977 hizo una con George Lucas que todavía le sigue dando dinero.
En 1997, poco antes del estreno de ‘Torrente’ y ‘Airbag’, sus directores Santiago Segura y Juanma Bajo Ulloa acordaron una peculiar apuesta: aquel que menos espectadores lograra llevar al cine se tatuaría en la nalga el nombre de la película del otro. Segura y su Torrente ganaron de calle. Se ignora si Bajo Ulloa cumplió su parte del trato y, por tanto, su zona nalgable es hoy un anuncio andante de la saga torrentil.
Veinte años antes, tuvo lugar otra apuesta, tal vez menos divertida pero de mucho mayor calado. En 1977 se estaban rodando dos películas de ciencia-ficción que cambiarían para siempre la historia del cine:‘Encuentros en la Tercera Fase’, dirigida por Steven Spielberg, y ‘La Guerra de las Galaxias’, porGeorge Lucas. A toro pasado, es fácil afirmar que la saga galáctica ha sido (está siendo) el mayor fenómeno cinematográfico de la historia, pero durante el rodaje en el desierto de Túnez, la mayoría de sus participantes, desde Harrison Ford hasta el mismísimo George Lucas, estaban convencidos de que la película iba a ser un enorme fracaso.
Enfangado en un rodaje en el que nada funcionaba como pretendía, con la moral del equipo por los suelos y una constante cadena de fallos técnicos, Lucas acudió al rodaje en Alabama de ‘Encuentros…’ para buscar consuelo en su amigo Spielberg. En el fin de semana que duró la visita del director de Star Wars se fraguó una de las apuestas más lucrativas de todos los tiempos (con permiso de la de Bajo Ulloa y Segura).
Impactado por el despliegue de su exitoso amigo (que ya había triunfado con ‘Tiburón’), Lucas exclamó:“¡Dios mío, tu película va a ser un éxito mucho mayor que Star Wars. Va a ser el mayor éxito de todos los tiempos!” Pero Spielberg no estaba tan seguro así que ofreció a Lucas intercambiar el 2,5% de los ingresos de ‘Encuentros’ por el 2,5% de ‘Star Wars’.
Es fácil deducir quién salió ganando en la transacción. Si bien ‘Encuentros…’ fue un enorme éxito, recaudando 300 millones de dólares en 1978, ‘La Guerra de las Galaxias’ había superado a finales de aquel año los 500 millones de dólares, aportando a la ya saneada cuenta corriente de Spielberg 12,5 millones de dólares, unos 46 millones de dólares a precios actuales.
Y aquello sólo fue el principio: la carrera de ‘Encuentros en la Tercera Fase’ finalizó con su salida en vídeo, emisión por televisión y demás fases de la explotación comercial, pero la de ‘La Guerra de las Galaxias’ se prolonga hasta nuestros días. Y cada vez que 1 dólar entra en la cornucopia galáctica, 2,5 centavos aparecen como por arte de birlibirloque en la cartera de Spielberg.
Menos mal que Lucas, que de tonto no tiene un pelo de tonto, culminó su propio acuerdo épico con la productora de ‘Star Wars’, 20th Century Fox. A cambio de reducir su salario a unos magros 150.000 dólares, Lucas se quedó con los derechos de merchandising de la saga y sus futuras secuelas, un negocio que hoy se cifra en 27.000 millones de dólares y que convierte al director en la figura más boyante de todo Hollywood. Y de esa tarta, su amigo Spielberg no ve ni un euro.