lunes, 17 de febrero de 2014

Dinámica de la Tierra conjuga la fuerza del Sol para mantener el equilibrio del clima

Mucha de la energía solar que logra filtrarse al planeta se refleja de vuelta al espacio gracias a las nubes, el hielo y la nieve.
Nuestra estrella proporciona un verdadero escudo al Sistema Solar, que se extiende envolviendo hasta el último planeta para desviar los llamados “rayos cósmicos”, sin embargo, sus explosiones de partículas son tanto peligrosas para la vida terrestre, como necesarias para mantener el equilibrio del clima.
“Basta con mirar lo que hacen las tormentas solares a nuestro planeta hermano, Venus”, dicen los astrónomos, cómo para entender la importancia de que la Tierra mantenga su escudo protector, el campo magnético, según el video "Extracto de la dinámica de la Tierra”, de la Fundación Nacional de Ciencia (NSF).
Los vientos solares “despojan” a Venus “de los elementos más ligeros en su atmósfera superior, el hidrógeno, el oxígeno y la molécula formadora del agua. Lo que queda es una mezcla extraña de productos químicos nocivos, incluyendo densas nubes sulfurosas”. 
La Tierra se protege del “destino sombrío de Venus”, porque nuestro planeta tiene un escudo protector propio: “un poderoso campo magnético generado en lo profundo de su núcleo”.
Sin embargo, este campo, que reacciona con tormentas geomagnéticas y luminosas auroras, cuando llegan fuertes eyecciones de masa coronal del Sol, a la Tierra, “es sólo nuestra primera línea de defensa”, dicen los astrónomos.
Mucha de la energía solar que logra filtrarse a la Tierra se refleja de vuelta al espacio gracias a las nubes, el hielo y la nieve. Estas son las barreras secundarias.

La Tierra a su vez absorbe Energía que llega del Sol, una cantidad necesaria “para alimentar un notable motor planetario: el clima”, aseguran los científicos.
Los ciclos de día y noche cumplen para ello su rol, al igual que las estaciones que causan vientos tropicales cálidos, que soplan hacia los polos y el aire polar frío hacia el ecuador.
Estas corrientes de viento producen a su vez las corrientes oceánicas superficiales, como la Corriente del Golfo (Imagen), que serpentea a lo largo de la costa de América del Norte.
“Este gran río oceánico lleva suficiente energía térmica para alimentar el mundo industrial cien veces más”, aseguran los investigadores del NSF.
Desde los océanos se propagan las cálidas aguas tropicales sobre los mares del norte y por debajo de la superficie se mezclan con corrientes profundas frías que se arremolinan.
Un jurado designado por la Fundación Nacional de Ciencia (NSF) y la revista Science seleccionó en 2013 al video "Extracto de la dinámica de la Tierra", como el ganador en esta categoría. Esta animación se resaltó en la edición especial de ciencia de este mes.
“El motor de clima de la Tierra tiene un sin número de piezas en movimiento: las mareas y el terreno, los vientos y las corrientes cruzadas; y todos trabajan para igualar las temperaturas en todo el mundo”, aseguran los científicos.
Posiblemente estas piezas de engranaje fueron alteradas, y el clima ya no es el mismo de siempre.
Según evidenciaron los científicos del Panel del Cambio Climático en 2013, es el hombre el responsable del aumento más acelerado de la temperatura terrestre.
Por Anastasia Gubin - La Gran Época