viernes, 21 de marzo de 2014

¿Delicias de España?, o ¿platos insólitos?

¿Delicias de España?, o ¿platos insolitos?, depende de si eres español o no.
Quizás no consideres los diez platos una delicia, pero sí muchos de ellos y el resto, aunque no sean de tu gusto, sí son platos de consumo habitual en España.
Bueno eso en España, por que fuera, la mayoría probocan repulsion cuando menos. Para que luego pongamos cara de asco, cuando veamos platos de otros paises, como el pescado crudo, algún insecto, etc.
Pero entremos ya en materia, comentemos amistosamente estos platos. 
1. Callos, tripa para mi tripa
Empezamos por los callos, ese rico plato compuesto principalmente de tripa de ternera estofada, los callos a la gallega siempre con garbanzos. En Pontevedra te los ponen de tapa en el Rianxo, en la pequeña y preciosa Plaza de la Leña, 
servidos en cazuelita de barro para disfrutar en la terraza cuando hay sol, pero esa es otra historia. El caso es que claro, comerse la tripa del animal es algo que empiezas a hacer cuando eres pobre y tienes que aprovecharlo todo. Después, con el paso del tiempo y lo rico que está el plato, se convierte en comida tradicional y ahí queda para la historia y para el asombro de turistas.
2. Calçots, para tragasables amateurs
Si lo de los callos lo puedo entender, lo de los calçots se entiende menos. ¿Qué tiene de raro comer cebolla? Lo que parece que les llama más la atención es el modo de consumo. Los calçots se preparan sobre llama viva y cuando se ponen negros por fuera, se retiran del fuego, se agrupan varios y se envuelven en papel de periódico para que terminen de cocerse con su propio calor. Después se quitan las capas exteriores quemadas y se suelen consumir con salsa de romesco. Una delicia, amigos.
3. Percebes. No todo es pene. También tiene ovarios
percebes - delicias de españa - saboreando
Hay que reconocer que no es de los mariscos más “fáciles”, sabe mucho a mar y aunque algunos dicen que es un pene, eso no es cierto. Lo que sí lo es es que son hermafroditas y tienen pene, testiculos y ovarios. Y todo pa’dentro cuando te los comes ¿no lo sabías? De nada.
Los percebes son hermafroditas y tienen pene, testiculos y ovarios. Y todo pa'dentro cuando te los...

4. Oreja de cerdo. Mejor si no te toca mucho cartílago
Oreja de cerdo! ¿A quién no le gusta? Bueno, la verdad es que a muchos no les gusta, pero es un plato muy normal por aquí. Recuerdo en un documental del canal Viajar en el que a la presentadora, una chica americana, le ponían una tapa de oreja en Santiago de Compostela y no fue capaz de probarlo. Pobrecita, después se van a Corea y comen perro. Sabe a pollo, dicen. Carallo, come orella!
5. Migas. Aquí no se desaprovecha ni el pan duro.
Las migas es otro de los sorprendentes. Sí, son migas de pan duro ¿y qué? Con su ajito, su aceitito, etc. Y acompañadas de lo que quieras, huevos fritos, torreznos, chorizos fritos, pimientos… Vamos, que estoy salivando ahora mismo. Si no quieren, mejor, más para nosotros.
6. Morcilla de León. Efectivamente, aún no la he recibido
Ay, ay, ay! ¿Y qué me dicen ustedes de la morcilla? Esa morcilla de León que se puede comer de mil maneras. Se ve que lo de las tripas y la sangre no les va mucho. Pues deberían probar la pizza de morcilla y manzana que me comí en mi última visita a León, una sorprendente delicia. Eso sí, abstenerse estómagos muy delicados.
7. Caracoles. Hay que tener mala baba
Los caracoles son más típicos en unas regiones que en otras, pero típicos al fin y al cabo. Ni siquiera el ser un plato fundamental de la mundialmente reconocida gastronomía francesa les salva de ser considerados una rareza culinaria en gran parte del mundo. ¡Si hasta los comía, o eso intentaba, Julia Roberts en la famosa película Pretty Woman! Nada chico, pues ni así.
8. Rabo de toro. El de atrás ¿eh?
El rabo de toro tampoco se libra de estar en el punto de mira de los no patrios. No es que se coma todos los días en las casas españolas, pero está considerado un manjar y hay auténticos aficionados a él que no se pierden las pocas ocasiones en las que se puede consumir. Estofadito, ay qué rico!
9. Angulas. Antes se las echaban como comida a las gallinas
¡Angulas! Esto es casi peor que lo de los percebes. Se ve que el que sean crías de anguila no les resulta muy apetecible. Para mí está claro que es que no las han probado. Esa cazuelita de barro, ese tenedor de madera y esas angulas calientes, calientes, con su ajo, con su guindilla… bocatto di cardinale.
Y, efectivamente, hace ya unos cuantos años se las echaban como despojo a las gallinas. ¿Cómo se te queda el cuerpo?
10. Criadillas (testículos). ¿De verdad vas a dejar eso en el plato?
Y es que, bueno ¿cómo lo diría? Los testículos de animal tampoco se comen mucho por aquí, o cada vez menos, porque la casquería no está viviendo su mejor momento. Aunque en Galicia yo he oído llamar a los collons de porco (testículos de cerdo), o marisco da terra (el marisco de tierra). Y a mí dame unos riñoncitos, un hígado encebollado, cacheira (cabeza) de cerdo, oreja, morcilla, etc, que los disfruto como niño con katiuskas en el patio del colegio tras haber llovido. No sigo que me emociono. De la casquería hablaré largo y tendido en otro post.