jueves, 30 de octubre de 2014

Un estudio advierte del grave peligro de beberse tres vasos de leche al día

Tradicionalmente la leche era considerada como un alimento de lo más saludable, especialmente bueno para fortalecer los huesos gracias a su alto contenido en calcio. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, el aumento de personas con intolerancia a la lactosa y otro tipo de afecciones relacionadas, han hecho que se busquen alternativas a la leche de vaca.  
Aquellos que estén pensando en pasarse a la leche de soja o de almendras, encontrarán aún más motivos tras conocer los resultados del estudio publicado en el British Medical Journal: el consumo de más de tres vasos de leche al día podría suponer una muerte prematura y mayores riesgos de fracturas óseas especialmente en las mujeres.
Así lo ha tratado de demostrar el profesor Karl Michaelsson de la Universidad de Uppsala en Suecia, cuya investigación plantea que tomar grandes cantidades de leche no es bueno para prevenir fracturas óseas.
No sólo esto, tras 20 años de investigación, sus datos alertan de que un mayor consumo en mujeres y hombres “puede estar relacionado con una mayor tasa de muerte”.
Las mujeres que consumían tres o más vasos al día tenían un 90% más de riesgo de una muerte prematura
Para llegar a estar conclusiones analizaron durante 20 años los efectos del consumo de leche en una muestra de 61.000 mujeres de entre 39 y 74 años de edad, y de más de 45.000 hombres de entre 45 y 79 años (a los que supervisaron durante 11 años).
Las mujeres y la leche: mayor riesgo de muerte prematura
Tras dos décadas de seguimiento del estado de salud de las voluntarias al estudio, Michaelsson y su equipo observaron que el consumo de leche se traducía en mayores posibilidades de sufrir fracturas y, que las mujeres que bebían más de tres vasos al día (cerca de 700 ml), tenían el doble de probabilidades de morir antes que las que ingerían menos de uno.  
Al finalizar el periodo de estudio, 25.000 de las examinadas habían muerto y 22.000 sufrieron alguna fractura ósea. “Las mujeres que consumían tres o más vasos al día tenían un 90% más de riesgo de una muerte prematura, un 60% más de posibilidades de tener una fractura de cadera y un 15% más de fracturas óseas en general que las que bebían menos de un vaso”, explica el profesor.
Su alto o bajo consumo apenas influye en los hombres
En el caso de los hombres analizados, las diferencias en las tasas de mortalidad entre los que consumían más o menos leche no fueron demasiado significativas. Alrededor del 20% de los que bebían tres vasos murieron a lo largo de los 10 años siguientes, frente a un 18% en el caso de los que ingerían un único vaso.
Datos mucho menos llamativos ya que valorando la media del conjunto entero, el 19% de los hombres fallecieron en ese mismo periodo, independientemente de la leche consumida a diario.
Tampoco hubo apenas diferencias en las tasas de fracturas. No obstante, entre aquellos que consumían menos de un vaso al día "hubo una tendencia de riesgo de fractura de cadera ligeramente reducida”, comenta  Michaelsson.  
Pero, ¿la leche no era buena para los huesos?
La investigación descubrió que la leche incrementaba el riesgo de mortalidad si se hacía un consumo diario de al menos dos vasos. Destacan además, que este hecho “fue evidente con todos los tipos de leche”.
Una de las razones que encuentran los autores para explicar estas connotaciones en el consumo de leche de vaca, es que ésta tiene un alto contenido en Galactosa, un tipo de azúcar que diferentes estudios han demostrado que pueden acelerar el envejecimiento y acortar la vida.  
La grasa de la leche anula los efectos positivos del calcio que contiene este alimento
No obstante, como comentábamos al principio, en ningún momento sentencian que estos resultados sean definitivos. Al contrario, insisten en la idea de que es imposible sacar conclusiones o hacer recomendaciones sobre el consumo de leche hasta que se siga investigando.
Michaelsson opina que “los resultados no pueden aplicarse a personas de otros orígenes étnicos ni con diferentes niveles de tolerancia a la lactosa”, por lo que es necesario ampliar la muestra de estudio a otros países más allá de Suecia, contando también con otro tipo de variables como la calidad de la leche que se consume o la alimentación de las vacas.
Otros lácteos que sí son saludables.
La leche quizás no sea buena, pero hay alternativas. De hecho la investigación sirvió para asociar menores tasas de mortalidad y fracturas a la ingesta de lácteos como el queso o el yogur.
Mientras la grasa de la leche anula los efectos positivos del calcio que contiene este alimento, los productos lácteos bajos en grasas tienen efectos beneficiosos mejorando la salud ósea y disminuyendo los riesgos de ataques al corazón.