lunes, 3 de noviembre de 2014

Las mejores canciones nacionales 1999-2014, según los lectores de Rolling Stone

Hoy, damos los resultados de la consulta concerniente a las mejores canciones nacionales publicadas entre 1999 y 2014.
1. PIRATAS “Años 80” (2001) Ultrasónica, quinto álbum del grupo vigués, estableció una ruta de consenso a mitad de camino entre lo mayoritario y lo independiente que, con el tiempo, muchos se animaron a transitar. Un nuevo canon, en el que convivían lo arriesgado y lo comercial. Años 80 –su melodía pletórica, su estribillo evocador, sus estupendos arreglos– fue el mascarón de 
2. IVÁN FERREIRO “Turnedo” (2005) Iván Ferreiro reanuda la marcha tras la disolución de Piratas con un álbum –Canciones para el tiempo y la distancia– en el que encontramos algunas de sus mejores canciones por cuenta propia. Entre ellas, esta, detallada radiografía de una ruptura que no termina de llegar, aunque debería.
3. JOAQUÍN SABINA “19 días y 500 noches” (1999) Con la voz descuajaringada, pero verboso, como de costumbre. A ritmo de rumba y declamando a duras penas. Así se presentaba Sabina en esta canción-crónica sobre el fin del romance y sus catastróficas consecuencias. Un hito en su carrera y en nuestro cancionero popular.
4. VETUSTA MORLA “Sálvese quien pueda” (2008) El grupo de Tres Cantos se convirtió en el fenómeno más sorprendente y exitoso de la escena independiente española post Devil Came to Me (Dover, 1997) gracias a canciones como esta, ejemplo de equilibrio entre lírica y música, soberbiamente interpretada.
Vetusta Morla “Un día en el mundo”
5. LOS PLANETAS “Un buen día” (2002) El grupo granadino transforma lo cotidiano en milagro, pero escapa a toda tentación épica. La interpretación –vocal e instrumental– no contiene una sola tilde, pero cualquiera puede hacerla suya. Un chispazo genial que dura, y dura, y dura…
6. LORI MEYERS “Alta fidelidad” (2008) Anticipó el cambio de registro –una parte del cambio, al menos– experimentado en Cuando el destino nos alcance (2010) y nos mostró la faceta más terca y aguerrida de un grupo que, hasta entonces, había hecho equilibrios entre el indie-rock de los noventa y el pop sesentero. El estribillo coquetea con el ripio, pero cumple holgadamente su cometido.
7. QUIQUE GONZÁLEZ “Vidas cruzadas” (2005) Venía de un álbum intimista y recoleto, pero aquí se soltó la melena. Con la mirada fija en los clásicos del rock norteamericano –como Los Secretos en su época de madurez creativa– y destilando al máximo la melodía. Luego iría incluso a más, pero esta composición contiene buena parte de su esencia expresiva.
8. DELUXE “Que no” (2003) Antes de decantarse plenamente por el castellano, Xoel López demostró que también podía construir hits en nuestro idioma. Este fue el primero de ellos, sólida declaración de intenciones en clave guitarrera que no hacía sospechar el interesante giro estilístico que llegaría a dar su carrera una vez cruzado el Atlántico.
9. BUNBURY “Lady Blue” (2002) El proceso de demolición impulsado por Pequeño (1999) tuvo final feliz. Ahora tocaba reconstruir. Y Bunbury no tuvo reparo en ceñirse el mono de faena. Pleno de inspiración e increíblemente contenido, el zaragozano escribió una de las mejores canciones de su larga carrera. Una elegía sentimental en toda regla.
10. EXTREMODURO “Dulce introducción al caos” (2008) El descenso a los infiernos del bloqueo compositivo por parte de Robe Iniesta termino siendo de lo más fructífero. El mejor ejemplo, esta extensa composición de carácter progresivo que indaga, precisamente y entre otras cosas, en los misterios del proceso creativo.
11. ANDRÉS CALAMARO “Estadio Azteca” (2004) En El cantante, Calamaro se atrevió con algunos estándares de la canción latinoamericana, rodeado por un equipo artístico vinculado al flamenco y el jazz. Los temas de cosecha propia –especialmente este, con letra de Marcelo Scornik– hablaban de tú a tú con dichos clásicos. Casi nada.
12. FITO & FITIPALDIS “Soldadito marinero” (2003) Fue el primer hit del vizcaíno y sigue siendo una de las canciones más perdurables de su cancionero. Contiene el ADN expresivo de un músico que ha conseguido trascender pese a las limitaciones de su discurso.
13. LOVE OF LESBIAN “Maniobras de escapismo” (2005) Love of Lesbian no se comían un rosco cantando en inglés. Al recurrir al castellano, todo cambió. Las melodías lucían con un brillo distinto, la figura de Santi Balmes parecía agigantarse y el calado de sus canciones –sobre todo de las buenas, como esta que nos ocupa– se multiplicaba exponencialmente.
14. PEREZA “Estrella Polar” (2007) El dúo madrileño –acompañado por la guitarra jangle de Juan Aguirre (Amaral)– desborda parte de las expectativas generadas por Animales (2005). Podían recoger el testigo de grupos como Tequila o Los Ronaldos, pero también apuntar en otras direcciones –el folk-rock de los sesenta, concretamente– sin patinar.
15. EL COLUMPIO ASESINO “Toro” (2011) La música del grupo navarro nunca ha sido cómoda ni pactista, pero eso no les ha impedido conectar con el público. Toro nos muestra su faceta más accesible, contagiosa y positiva.
16. SIDONIE “El incendio” (2009) Aparcan, momentáneamente, su devoción por los mitos de la década prodigiosa para entregar un álbum de power-pop clasicote, con letras transparentes y melodías muy conseguidas. Luego decidieron cambiar de traje, aunque este no les quedaba nada mal.
17. JAIME URRUTIA “¿Dónde estás?” (2002) El final de Gabinete Caligari fue amargo. Tres años después de aquello, Urrutia reaparecía en solitario con un álbum que le ayudo a enjugar tan incómodo regusto. Ninguna de las canciones de Patente de corso, así se llamaba el disco, puede rivalizar con ¿Dónde estás?, rock suave que gana infinitos enteros en su versión “entre amigos”, con Bunbury, Loquillo y Calamaro.
18. NACHO VEGAS “El hombre que casi conoció a Michi Panero” (2005) Antes de resituarse en terreno colectivo, Nacho Vegas se doctoró en lo individual. Con ironía, manteniendo la distancia adecuada. Y aquí, sin escatimar en reconocimientos para maestros como Fernando Alfaro.
19. RUSSIAN RED “Cigarettes” (2008) Lourdes Hernández apareció de repente, sin avisar, con sus tonadas acústicas a medio cocinar. Y encandiló. Recién llegada, aún titubeante, tenía partituras cristalinas y una voz encantadora. Lo raro es que nadie se hubiera dado por aludido.
20. THE SUNDAY DRIVERS “Do It” (2007) Los de Toledo acertaron a concentrar en dos minutos y medio todo su talento instrumental e intuición melódica, pergeñando un himno pop imperecedero con asunto universal –la falta de empatía– que sigue gustando como entonces.