domingo, 24 de mayo de 2015

Las células de piel tienen un 25% de mutaciones potencialmente cancerígenas

La piel sana contiene un número inesperadamente elevado de mutaciones asociadas con el cáncer, según un estudio publicado en la revista «Science». Los hallazgos ofrecen nueva información sobre los inicios de las células antes de convertirse en cancerígenas y demuestran el valor que puede tener analizar el tejido sano para aprender más sobre los orígenes de la enfermedad. En concreto, la investigación del Instituto Wellcome Trust Sanger (Reino Unido), revela que cada célula de la piel sana es portadora de miles de mutaciones, causadas principalmente por la exposición a la luz solar, y que cerca del 25% de las células de la piel obtenidas de personas sanas poseía al menos una mutación asociada al cáncer.
Las muestras de piel utilizadas se obtuvieron tomadas de cuatro personas de entre 55 y 73 años que fueron que habían sido sometidas a cirugía para eliminar el exceso de piel del párpado que impide la visión. Las mutaciones se habían acumulado durante sus vidas a medida que los párpados fueron expuestos a la luz solar. Los investigadores estiman que cada célula de la piel expuesta al sol acumula en promedio una nueva mutación en su genoma por casi todos los días de la vida.
Las mutaciones analizadas mostraron patrones asociados con la forma más común y tratable de cáncer de piel vinculada a la exposición al sol, conocida como carcinoma cutáneo de células escamosas, en lugar de melanoma, una forma más rara y algunas veces fatal de cáncer de piel. «La carga de mutaciones identificada es bastante levada –explica Iñigo Martincorena-, pero es casi seguro que ninguno de estos clones se habría convertido en cáncer de piel». Debido a que los cánceres de piel son tan comunes en la población, el investigador cree que es lógico que las personas seamos portadoras de un gran número de mutaciones. «Lo que estamos viendo aquí son las raíces ocultas del iceberg, no sólo el número relativamente pequeño que se abre camino por las aguas superficiales hasta convertirse en cáncer», añade este experto.
Lo que estamos viendo aquí son las raíces ocultas del iceberg
Gracias a la técnica de secuenciación genética ultra-profunda, los investigadores analizaron 234 biopsias procedentes de los participantes: así vieron que había 3.760 mutaciones, con más de 100 mutaciones asociadas al cáncer por centímetro cuadrado de piel. Las células con estas mutaciones formaron grupos de células, conocidas como clones, que habían crecido hasta ser alrededor de dos veces el tamaño de los clones normales, pero ninguna de ellas se había convertido en cancerosa. «Con esta tecnología, ahora podemos analizar los primeros pasos que una célula necesita para convertirse en tumoral», señala Peter Campbell. La pregunta es, añade, ¿cuántos pasos son necesarios para convertirse plenamente en cancerosas? «Tal vez cinco, diez, no sabemos todavía», reconoce Campbell.
Protegernos del sol
Lo cierto es que este tipo de mutaciones se acumulan con el tiempo. «Siempre que nuestra piel esté expuesta a la luz solar, tenemos riesgo de añadir más», asegura otro de los autores del estudio de «Science», Phil Jones. «A lo largo de nuestra vida tenemos que proteger nuestra piel con protectores solares, mantenernos alejados de sol del mediodía y cubrir la piel expuesta cuando sea posible. Estas precauciones son importantes en cualquier etapa de la vida, pero sobre todo en los niños, en los que está creciendo piel nueva, y las personas mayores, que ya han acumulado una serie de mutaciones», afirma.
Los resultados demuestran el potencial que tiene el uso de tejido sano para comprender mejor los orígenes de cáncer. El grupo de Genómica del Cáncer en el Instituto Sanger continuará el trabajo con más muestras y una gama más amplia de tejidos para entender cómo de saludable es la transición de las células sanas a cancerosas.